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Rediseño de experiencias clave
Cuando la experiencia no fluye, el cliente lo nota. Y la organización también
La experiencia del cliente se define en momentos concretos. En un alta complicada. En un canal que no conecta. En un proceso que genera fricción donde debería haber claridad.
Es ahí donde el rediseño se vuelve urgente: no para maquillar, sino para corregir lo que está frenando la relación con el cliente y erosionando su percepción de valor.
En Making Experience Matter ayudamos a identificar, rediseñar y optimizar los puntos de contacto más críticos en el journey del cliente. Aquellos que tienen más impacto en la satisfacción, la fidelidad y la eficiencia operativa.

¿Qué hacemos?
1. Identificación de puntos de dolor prioritarios
A través de datos internos, escucha activa (VoC) y entrevistas a stakeholders clave, localizamos los momentos del journey que están generando fricción o abandono. No se trata de rehacerlo todo, sino de actuar donde más valor se gana o se pierde.
2. Rediseño colaborativo de procesos y puntos de contacto
Facilitamos sesiones de trabajo con equipos internos (negocio, IT, operaciones, marketing…) para rediseñar las experiencias desde una perspectiva omnicanal: web, app, call center, presencial. El rediseño es conjunto, realista y con enfoque operativo.
3. Prototipado, validación y roadmap de implantación
Convertimos los rediseños en prototipos claros, contrastables con usuarios reales o internos. Y entregamos un plan concreto de ejecución por fases, con responsables y dependencias bien definidos.
Rediseñar no es rehacerlo todo.
Es enfocarse en lo que de verdad importa.
Y hacerlo con método, velocidad y coherencia.
Ejemplos comunes de aplicación
- Alta o registro en canales digitales y físicos
- Reclamaciones y resolución de incidencias
- Onboarding de clientes en servicios complejos
- Integración entre canales y experiencia omnicanal
- Modificación o cancelación de productos/servicios

Qué puedes esperar
- Rediseños accionables, no solo mapas bonitos
- Participación real de los equipos internos, generando implicación
- Equilibrio entre lo deseable para el cliente y lo viable para la organización
- Mejora tangible en KPIs como CES, NPS, tasa de conversión o churn
